Etimológicamente participar significa “ser parte de…”.
Participar por encima de todo es un derecho.
La Convención Interamericana sobre la protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (Ley No.19430/2016) lo consagra en:
- Art.3.E) de los Principio Generales.
- Art.4. F) de los Deberes Generales de los Estados Partes.
- Art 8 Derecho a la participación e integración comunitaria.
Este mismo derecho implica ejercerlo con responsabilidad personal y comunitaria, para mejorar del entorno y el bienestar personal y colectivo.
Participar es también ejercer democracia, la cual nos permite realizar una transformación social y la búsqueda del interés común.
Es por eso que decimos que participar implica involucrarse y tomar parte de activa en una actividad, proceso, decisión o una comunidad, con el objetivo de influir, aportar y transformar un entorno para el bien común.
Las organizaciones de personas mayores, son espacios de práctica social, en lo que se constituyen los sujetos sociales, por un lado son canales de construcción de ciudadanía de las personas mayores y por otro conforman lugares solidarios a partir de estrategias organizacionales entre pares. (Fassio-2001)
El Estado muchas veces opera en articulación con la sociedad civil, para llegar de forma más eficiente mediante la coparticipación a los beneficiarios de las políticas públicas. Es decir, es una forma de influir sobre las decisiones que se toman y de mejorar la calidad de dichas políticas.
Por ejemplo en la participación que se da en los Consejos Consultivos de Inmayores, Inmujeres, de Cuidados, Consejos Asesores, Representantes sociales en BPS, Mesas de Diálogo, Diálogo Social, AGESIC, etc.
Las diferentes organizaciones eligen delegados que llevan a estos organismos de participación las inquietudes y propuestas desde los territorios. Ej.: Redam, Onajpu, Red Pro Cuidados, Movimiento Elepem, Grupo Motor de PM, Usuarios de la Salud, etc.
Esta participación genera cierto tipo de poder de las organizaciones e individuos que la integran, sobre los recursos y decisiones que afectan su vida. A esto se le llama empoderamiento.
Para ello es necesario:
- Acceso a la información: debemos tener el acceso a la información para poder conocer los recursos con los que contamos y las formas de llegar a ellos.
- Inclusión y Participación: debemos estar incluidos y saber que papel jugamos en el sistema.
- Capacidad de organización: con capacidad de autogestión, analizar problemas, de proponer soluciones manejo democrático, resolución de problemas internos, entre otros.
- Potestad de solicitar rendición de cuentas.
- Existen varios desafíos a tener en cuenta.
- Falta de percepción de los derechos. Muchas personas mayores no creen tener derecho a la participación. Los estereotipos de una visión negativa de la vejez pesa a la hora de la participación efectiva. Esto se transforma en una gran dificultad a la hora de renovar las organizaciones.
Se necesita trabajar en la concientización y empoderamiento de esta población. Es imprescindible la difusión de la Convención Interamericana sobre la protección de los derechos humanos de las personas mayores a toda la sociedad.
- La desigualdad en el acceso a la información genera dificultades a la hora de participar. Mucha información circula en ciertos niveles de la sociedad y no llega a todos por igual.
- La ruralidad tiene mayor desigualdad con respecto al acceso a la información y la participación debido a diferentes barreras como la accesibilidad al uso de los medios digitales, de transporte, etc.
- La brecha digital es una barrera importante. No solo para utilizar las herramientas, sino por el acceso a ellas. Cada vez se digitaliza más la atención de las instituciones y los trámites vía web no son amigables para con las personas mayores.
- Barreras metodológicas: Presencial versus métodos digitales. La presencialidad afirma el sentido de pertenencia del grupo pero se ve limitado a la cercanía territorial y centraliza la participación. Los métodos digitales permite una participación más amplia en territorio, pero limita a tener cierto manejo de la tecnología. El equilibrio entre uno y otro método es importante.
- Estrategias de participación claras son más exitosas. Con objetivos definidos, información con datos claros y comprensibles y validados que permita comprender el tema y actuar en consecuencia.
- Reforzar la Institucionalidad de los organismos del Estado para un mayor apoyo a las organizaciones de la sociedad civil.
- Falta de recursos económicos de las organizaciones para llevar a cabo actividades más complejas y de mayor participación. Por ejemplo en actividades de carácter nacional o participar en eventos internacionales.
Son algunos de los desafíos a tener en cuenta a la hora de participar de forma organizada. Nos conminan a buscar soluciones, a estar atentos a oportunidades y a continuar monitoreando y aportando a las políticas públicas dirigidas a las personas mayores, para que las vejeces se puedan vivir de forma plena y digna.
Solange Santos Asencio
Delegada Redam Lavalleja.
Delegada por Redam Interior al Consejo Consultivo de Inmayores.
